
Ricardo RÍOS CICHERO

Artista plástico, cuentista, dramaturgo y músico
29 de diciembre de 1943 / 15 de octubre de 2017
Mi inspiración en esta etapa de mi obra pictórica
El mascarito fraybentino es exteriormente una especie de espantapájaros. Sus ropajes son “cualquier cosa”; prendas en desuso, rotas, gastadas, combinadas en un caos de colores y muchas veces sin ninguna programación previa, pero que conforman una totalidad rotundamente acabada, grotescamente uniforme, impactante, única y tremendamente bella en su fealdad.
Es elemental cuando se habla de disfraz - es encubrir la identidad frente al público. Lograrlo es ya una primitiva diversión. Pero el mascarito no se detiene allí; se exige ir más allá. Necesita flirtear con esa excitante posibilidad de ser desenmascarado y para ello emplea la provocación. Entonces baila, abraza, gesticula y habla a gritos o en susurros a parientes y amigos contándoles situaciones comprometidas, para él y para ellos. Es como un ceremonial que guía y engaña - todo a la vez - “jugando con fuego”.
El mascarito es un censor social. Es un termómetro de la vida cotidiana. Y esas sátiras son expresadas a través de un humor negro, simbólico o grotesco, llegando hasta el realismo fantástico.
Salvo excepciones, sus “víctimas” son los individuos que con sus actitudes o acciones hieren material, ética o sentimentalmente a la sociedad. Y él ridiculiza los hechos a través de una dramatización directa e indiscutible.
Siempre encaro mi obra alimentado por esa concepción del Arte popular de mi pueblo; y esa gente tapada de trapos y pintura – parientes, amigos, vecinos - siguen emocionándome, refrescando mi memoria, transportándome hacia los días lejanos y felices de mi niñez.
Sin embargo, creador yo también, mis obras se han alejado aparentemente de mis inspiradores; lo exterior de mis mascaritos se parece poco a esos entrañables y bochincheros “mamarrachos” fraybentinos pero adentro, en el alma y los sentimientos que intento darles, siguen aspirando a ser como ellos, como los verdaderos, a los que quiero y extraño tanto.
El máscaro de carnaval
Una visión única de un personaje disfraado del carnaval uruguayo, llevado a un abstracto con cierto impresionismo, que logra pequeñas historias en cada obra.

